La sesión de lanzamientos de Bryant tras el partido fue más que nada algo terapéutico.Kobe Bryant se pasó gran parte de la jornada de la noche del jueves intentando, y casi siempre fallando, hasta que se apagaron las luces en el American Airlines Arena de Miami.Luego se pasó varias horas insistiendo en que esas luces deberían permanecer encendidas.En el momento en que una variedad de ratas deberían estar corriendo por el piso de la casa de los Miami Heat, él lanzó varios disparos en un estadio ya sin gente en las tribunas. Había encestado 8 de sus 21 disparos en la derrota de Lakers 94-88 ante los Heat en uno de los partidos más esperados de la temporada – metió sus cuatros primeros tiros, luego encestó 4 de sus 17 intentos. Entonces tras ducharse y cambiarse en el vestuario, Bryant donó un poco más de gotas de sudor y volvió a la cancha, determinado a lograr lo que fuera que estuviera buscando.
El guardia de los Lakers mantuvo a un grupo de recogebolas de Miami a su alrededor para que le dieran el balón y viendo los movimientos y consejos que seguramente les dio Bryant. Esto parece haber sido algo menos que una práctica y sí una terapia para Bryant.
